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jueves, octubre 10, 2019

AL PROPOSITO DEL EXCELENTE ARTICULO DE CECILIA VALENZUELA EN PERU21

Leyendo ayer el excelente articulo editorial de Cecilia Valenzuela publicado en el diario Peru21 me vienen a la memoria algunas referencias de diferentes autores asimiladas a lo largo del tiempo las que, en alguna medida, en lugar de calmar solo agitan mi conciencia democrática y me infunden temor por el futuro político de mi país.

De todas estas referencias ninguna me produce mas angustia que aquella expresada por Benjamín Franklin en la carta que dirigiera al Congreso Constituyente de 1787 encargado de redactar la Constitución Americana debido a que por su edad y fragilidad no pudo asistir personalmente el día anterior a que se votara la aprobación de la misma.

Como deferencia a mis fanáticos amigos de izquierda mencionare que en esa época Estados Unidos no era imperio ni mucho menos. No era ni siquiera un país ya que las dos anteriores constituciones que intentaron concretar la unión habían fracasado. Estos comentarios los hace pues solamente un estadista preocupado por la creación de un documento que sirva como sustento para el bienestar de su pueblo a la luz de un profundo estudio de la naturaleza humana y los diferentes sistemas de gobierno a lo largo de la historia.

Mencione antes la palabra angustia porque es realmente notable que en 1787 alguien pudiera describir en forma tan acertada una realidad del 2019 y el peligro que la misma entraña.

domingo, enero 22, 2012

REVOCATORIAS INNECESARIAS Y PERJUDICIALES

Si ya se!  Hace tiempo que no escribo pero, he decidido volver a hacerlo  ... Algo así como un retorno lento pero seguro!

Acabo de leer un excelente articulo publicado por el Dr. Steven Levitsky en el Diario La República titulado "Cuando la Democracia atenta contra la Democracia"  que sinceramente recomiendo.

Yo no soy necesariamente un fanático del Dr. Levitsky con quien tengo algunas serias discrepancias conceptuales pero el articulo mencionado es realmente elocuente e interesante.

Aquí mis comentarios al respecto: 

La falta de cultura democrática es pasmosa. Solo basta citar que reconocemos a las minorías en el parlamento como las fuerzas de "oposición". Como si fuera democrático constituirse en opositor de un gobierno elegido democráticamente.

Somos una "democracia republicana y constitucional" que elige representantes para gobernar por nosotros y no una "democracia popular", sistema favorito y predilecto de todo tipo de caudillos, déspotas y sátrapas totalitarios a lo largo de la historia.

El fundamento de las democracias republicanas es la protección de la libertad y derechos individuales de las personas. Libertades y derechos que se encuentran sancionados en un documento que denominamos Constitución. Libertad y derechos  que no pueden ser recortados y/o limitados aunque una inmensa mayoría vote en contra de ellos. La democracia en si no es un objetivo sino simplemente un instrumento, precario, imperfecto y hasta violento pero el mejor sistema que conocemos para proteger la libertad individual y los derechos de los individuos.

martes, mayo 09, 2006

NO A LA DESCENTRALIZACION

El Perú no necesita esa solapada expresión de paternalismo político que se ha dado en llamar “des-centralización” y cuyo objetivo no es otro que camuflar el centralismo estatal creando la ilusión de que el poder se esta trasladando hacia las regiones cuando en realidad el mismo seguirá bajo el control del gobierno central.

La llamada des-centralización es simplemente una forma refinada de preservar el centralismo y de reducir la presión social generada en el interior del país por esa asfixiante estructura política y económica. Una estrategia para otorgar a las regiones una especie de libertad condicionada sujeta a la tutela, evaluación y aceptación del gobierno central pero sobretodo, sujeta a la benevolencia económica de este.

No debe pues extrañarnos que el gobierno central constantemente resalte la ineficiencia y hasta ineptitud de las regiones para administrar sus recursos de inversión y presupuestos así como la ineficacia política de sus órganos de gobierno. Al final y al cabo, la des-centralización tiene precisamente como objetivo resaltar la fragilidad de los gobiernos regionales y destacar la necesidad de que estos dependan de un gobierno central. Es mas, semánticamente, la palabra des-centralización implica la necesaria existencia del concepto centralización. Son, a falta de una mejor definición, conceptos siameses.

Los Peruanos históricamente nos hemos caracterizado por tener una profunda raigambre regional. Raigambre que se sustenta en la intima y, en el caso del mundo Andino, mágica relación con la tierra y con su entorno natural; el medio ambiente.

El primer intento organizado de someter al pueblo Peruano a la voluntad de un poder central fue el imperio Inca. Los Incas utilizaron el temor al desarraigo regional como arma para forzar la adhesión voluntaria de los pueblos a la voluntad del Cuzco. De hecho, los Incas recurrieron al secuestro masivo de pueblos enteros y su re-ubicación en lugares apartados como medida punitiva para castigar a quienes se resistían a la asimilación y para disuadir rebeldías en los pueblos ya asimilados.

El Virreynato, a sangre, abuso y fuego, continúo con el proceso de someter al pueblo a un poder central y posteriormente, la República, utilizando métodos más sutiles pero igualmente efectivos como la marginación cultural y económica, continua, hasta el día de hoy, con este despropósito.

Resulta curioso y hasta paradójico constatar que en la época actual, el discurso llamado nacionalista y/o revolucionario de candidatos como el Sr. Humala lejos de revindicar la vocación regionalista de los pueblos nativos del Perú por el contrario promueva continuar con el sometimiento de los mismos a un poder central disfrazado de descentralista y, según se desprende de su plan de gobierno, aun mas autoritario que el actual.

De igual forma resulta curioso y patético que dicho candidato se proclame partidario de una estrategia Bolivariana de desarrollo para América Latina, cuando Simón Bolívar fue enemigo de la autodeterminación y vocación regionalista de los pueblos Andinos.