lunes, julio 07, 2014

LA ALIANZA DEL PACIFICO; ALAN GARCIA VS MICHELLE BACHELET Y EL FORO DE SAO PAULO

Hace unos meses, en anticipación al veredicto de la "Corte Internacional de La Haya" sobre los limites marítimos entre Perú y Chile, una persona amiga me solicito que escribiera un resumen sobre las implicancias de este trascendental suceso.

Hace unos días, mientras leía un articulo editorial de El Comercio sobre la "Alianza del Pacifico" y el extraño así como preocupante pronunciamiento del Canciller chileno sugiriendo incorporar a los países del "Mercosur" a esta alianza decidí editar el resumen que escribí en Enero eliminando las referencias al litigio de La Haya y concentrándome en los argumentos referidos a los antecedentes Geopolíticos que rodean el nacimiento de la Alianza del Pacifico.

Mas importante aun, explicando los intereses que están en juego y los protagonistas de este verdadero enfrentamiento Geopolítico que viene desarrollándose en nuestra región.

ENTORNO GEOPOLITICO

En la descripción del entorno geopolítico vamos a tratar de ser lo mas directos posibles y a solicitar la indulgencia del lector permitiéndonos presentar algunas consideraciones y/o conclusiones como hechos irrebatibles no obstante no presentar, debido a las limitaciones de espacio y tiempo, el análisis correspondiente en el que se sustentan las mismas.

De tal manera empezaremos por asegurar que el Perú en la actualidad se encuentra en el centro de una pugna geopolítica creciente entre los dos países mas grandes y dominantes de las Américas; esto es, entre los Estados Unidos de América y la Republica Federativa de Brasil.

Continuacion ...

Tradicionalmente Estados Unidos ha considerado a Latinoamérica como  su área de “interés” geopolítico y su política exterior estuvo orientada a ejercer influencia en temas relacionados y/o que pudieran afectar la seguridad de dicho país ya sea a nivel energético, trafico de estupefacientes y seguridad interna. La influencia de Estados Unidos en la región también se dejo notar en las constantes solicitudes de apoyo a las iniciativas de dicho país en los organismos internacionales y mas concretamente en las Naciones Unidas. 

Por su parte Brasil priorizo como área de interés a los países del continente Africano y del Medio Oriente con quienes estableció creciente lazos comerciales.

El caso es que la política exterior tanto de Estados Unidos como de Brasil ha sido fiel a los principios básicos de la geopolítica en donde los países se organizan alrededor de un área central de cohesión y luego se expanden para favorecer sus intereses trasladando la riqueza desde la periferia hacia el centro. 

Este comportamiento natural de los grandes países y su constante asimilación de países periféricos originalmente implico el control y administración de los territorios de dichos países y el despliegue de fuerzas militares para conquistar, controlar y proteger dicha asimilación. Una estrategia que dio lugar al surgimiento de imperios de dimensión mundial y también al desarrollo de la “geopolítica” como disciplina académica.

En esencia pues la necesidad de crecer de los grandes países, independientemente de su estructura y/o ideología política, es un imperativo geopolítico de carácter “imperialista”. Como quiera que la ocupación física de los territorios asimilados ha probado ser una opción sumamente costosa y, según nos ha ensenado la historia, la causa principal de que los grandes imperios desaparecieran, la ocupación geográfica como estrategia de crecimiento ha sido sustituida por la de la “dependencia económica”.

En las ultimas dos décadas Estados Unidos priorizo sus objetivos geopolíticos en el Medio Oriente y África. Ello por un lado afecto la influencia e intereses de Brasil en dicha área, particularmente en Libia, y por otro lado creo un vacío geopolítico en Latinoamérica que Brasil se vio tentado a aprovechar.

Los grandes países siempre utilizan discursos atractivos para favorecer la asimilación económica de otros países. En el caso de los Estados Unidos el discurso se centra alrededor del fomento de la democracia y la promoción de la libertad. En el caso de Brasil el discurso es la integración y unión de los países hermanos de Latinoamérica.

Ambos son simplemente argumentos emocionalmente atractivos pero la motivación real es estrictamente económica y basada en el principio de captar y trasladar la riqueza de la periferia o área de influencia hacia el centro o “zona de cohesión”.

Durante el tiempo que Estados Unidos estuvo entretenido en el Medio Oriente y África, Luiz Inácio “Lula” da Silva es elegido presidente del Brasil y dicho país modifica su tradicional política exterior priorizando su relación con los países Sudamericanos. 

Este cambio de política exterior parecería intrascendente de no ser porque el mismo tiene un objetivo concreto. Este es; neutralizar la influencia de Estados Unidos en la región y convertir a los países sudamericanos en la zona de “influencia” e inclusive en zona de “protectorado” geopolítico de Brasil. 

Para alcanzar este objetivo se concreto la colaboración del Foro de Sao Paulo como agente ideológico promotor de una falsa integración Sudamericana. Organización a la que se encargo fomentar la ilusión de un estereotipo integracionista controlado y administrado ideológicamente desde y al servicio de Brasil. 

El Foro  de Sao Paulo es un foro de partidos y grupos de izquierda latinoamericanos, fundado por el Partido de los Trabajadores de Brasil en la ciudad de São Paulo en 1990.

De acuerdo con sus fundadores, el Foro fue constituido para reunir esfuerzos de los partidos y movimientos de izquierda, para debatir sobre el escenario internacional después de la caída del Muro de Berlín y las consecuencias del neoliberalismo en los países de Latinoamérica y el Caribe.

En el momento de su fundación en 1990 el único miembro que ejercía el poder ejecutivo en un país soberano era el Partido Comunista de Cuba. 

Veinte años después la mayoría de sus miembros accederían mediante las urnas a ejercer el gobierno en distintos países o formarían parte de coaliciones oficialistas. Otros llegarían a ser primera fuerza de oposición y en mas de un caso los políticos de izquierda electos se las ingeniarían para perennizarse en el poder.

La elección por medios democráticos de Hugo Chávez en 1998 en Venezuela representó la llegada al poder del primer gobierno de izquierda en muchas décadas en Latinoamérica y el primer gobierno de un partido miembro del Foro de Sao Paulo (el entonces MVR futuro PSUV) después de Cuba.

Le siguió en el 2002 el triunfo de Luiz Inácio Lula da Silva del Partido de los Trabajadores en Brasil, luego, en el 2004, Tabaré Vázquez del Frente Amplio en Uruguay, Evo Morales, en el 2005, por el Movimiento al Socialismo en Bolivia y Michelle Bachelet del Partido Socialista de Chile, Rafael Correa por la Alianza PAIS en Ecuador y Daniel Ortega por el Frente Sandinista de Liberación Nacional de Nicaragua en el 2006. 

En el 2008 Fernando Lugo de la Alianza Patriótica para el Cambio (hoy Frente Guasú) es electo presidente de Paraguay; alianza a la cual pertenecen varios miembros del Foro de Sao Paulo en Paraguay. Posteriormente, en el 2009, son elegidos José Mujica del Frente Amplio en Uruguay y Mauricio Funes del Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional en El Salvador. Dilma Rousseff del Partido de los Trabajadores es elegida presidente de Brasil en el 2010, Ollanta Humala por el Partido Nacionalista de Perú en el 2011 y Nicolás Maduro del Partido Socialista Unido de Venezuela en el 2013. 

También hay miembros del Foro de Sao Paolo, como es el caso del Partido Comunista de Argentina Congreso Extraordinario, que han formado parte de las coaliciones gubernamentales que respaldaron la candidatura y eventual gobierno tanto de Néstor Kirchner como de su sucesora y esposa Cristina Fernández en Argentina. 

LA ESTRATEGIA GEOPOLITICA DE BRASIL

A partir de las condiciones señaladas en el entorno geopolítico de la región Sudamericana “Itamaraty”, tal vez la mas profesional y eficiente institución diplomática en la región, desarrolla la estrategia geopolítica que deberá seguir Brasil para alcanzar sus objetivos geopolíticos y que empieza por alcanzar un primer objetivo fundamental. Esto es, neutralizar la influencia de Argentina en la región e incorporar a los países del Sur del continente y particularmente a la Argentina al área de influencia y eventualmente inclusive al área de protectorado de Brasil. Esto se logra creando el Mercosur e incorporando a Paraguay y Uruguay a dicho convenio. 

Conviene mencionar que Brasil no necesitaba incluir a Paraguay y Uruguay para atraer a la Argentina hacia su área de influencia; de hecho dada la magnitud de la economía brasilera, la suscripción de un acuerdo de libre comercio con Argentina hubiera bastado para construir gradualmente la dependencia Argentina. Con la creación del Mercosur y la inclusión de Paraguay y Uruguay sin embargo, Brasil aspira no solo a incorporar a esos países a su área de influencia sino también a crear las condiciones para tener cierto nivel de capacidad administrativa a nivel económico sobre dichos países y con ello incorporar formalmente a los mismos a su zona de protectorado donde, por supuesto, su influencia y beneficio será mayor.

Hoy día, gracias a la estrategia diseñada por “Itamaraty” y debemos mencionar, a la ingenua colaboración de los últimos gobiernos argentinos, Brasil a logrado neutralizar económicamente y políticamente a la Argentina y la ha incorporado de hecho, conjuntamente con Paraguay y Uruguay, a su zona de influencia. 

Con la elección de gobiernos afines al protocolo de Sao paulo Brasil ha logrado no solo ejercer una considerable influencia administrativa a nivel económico en dichos países sino también una importante influencia política a través del Foro de Sao Paulo.

Los cambios en las condiciones políticas que han sucedido en Paraguay han introducido tensiones en esta relación pero lo cierto es que Paraguay no tiene la masa critica como para desafiliarse del acuerdo comercial.

Realmente la estrategia geopolítica seguida por Brasil no es novedosa. La misma estrategia ha sido aplicada por los Estados Unidos en el norte del continente al crear y consolidar el acuerdo comercial denominado NAFTA con Canadá y México.  

El segundo paso en la estrategia brasilera ha sido crear las condiciones para incorporar los países Sudamericanos que comparten la cuenca del Océano Pacifico.

Alcanzar este objetivo sin embargo no ha resultado una tarea tan fácil y lo que es mas, ha puesto a prueba la paciencia brasilera y lo que es mas importante, puesto de manifiesto la falta de experiencia diplomática de Brasil en estas artes al permitir que se note la manifiesta falta de escrúpulos en la que se basa su estrategia geopolítica. 

Por cierto, el accionar de Brasil para incorporar los demás países Sudamericanos a su área de influencia ha originado una reacción por parte de los Estados Unidos y es así que hoy nos encontramos precisamente en el medio de una conflagración geopolítica.

Para que Brasil tenga alguna oportunidad de incorporar a los países del Pacifico Sudamericano a su área de influencia y aspirar a consolidar esta asimilación es indispensable que primero incorpore a Colombia y luego al Perú. 

Por la extensión de sus territorios, el tamaño de su población, sus riquezas naturales y la magnitud de sus economías, Colombia y Perú si tienen la masa critica que les permitiría juntarse y mantenerse como una alternativa geopolítica independiente y económicamente viable.   

Desde el 2000 al 2006 se suceden en el Perú una serie de Presidentes que no pertenecen a partidos de izquierda y/o que son miembros del Foro de Sao Paulo y por tanto, aunque las relaciones del Perú con Brasil son estrechas, la influencia de Brasil en el Perú es limitada.

Entre en 2002 y el 2010 Colombia tiene igualmente un presidente conservador representando a un Frente en donde ninguna fuerza política esta afiliada al Foro de Sao Paulo. Como en el caso del Perú, las relaciones de Brasil con Colombia son estrechas pero ciertamente no de sometimiento.

Esto representa un impedimento para las aspiraciones geopolíticas brasileras ya que, a diferencia de la servil actitud de los gobiernos afines al Foro de Sao Paulo, Colombia y Perú no están dispuestos a ser incorporados al área de influencia Brasilera y ciertamente no están dispuestos a permitir ser asimilados en el área de protectorado de dicho país ni de ningún otro.

Por el contrario, Colombia y Perú vienen promoviendo desde sus inicios un acuerdo comercial sub-regional, el Pacto Andino, que garantice su independencia económica y política de forma de no constituirse en área de influencia de ningún país.

Las condiciones políticas sin embargo favorecen a Brasil ya que el Foro de Sao Paulo cuenta con gobiernos afines en Venezuela, Ecuador e inclusive Chile.

La estrategia de Brasil se concentra pues en vulnerar y/o debilitar a Colombia para forzarla a incorporarse al área de influencia Brasilera. 

Como quiera que Brasil contaba con un aliado ingenuo e incondicional en Venezuela, este decide multiplicar exponencialmente su influencia económica en Venezuela siguiendo la misma estrategia que aplicara exitosamente en África. 

Esto es, no precisamente incrementando la ayuda económica y técnica a estos países, como acostumbra hacer Estados Unidos para alcanzar los mismos objetivos, sino enviando a sus empresas para que se constituyan en contratistas del desarrollo del país que les interesa. 

El sistema es bastante sencillo y además muy rentable. Las grandes empresas brasileras, particularmente constructoras, se desplazan al país en el que esta interesado Brasil y aportan su tecnología y experiencia para realizar las grandes obras de infraestructura que requiere dicho país. 

Estas obras son financiadas inicialmente por recursos financieros internos. Eventualmente, cuando estos se agotan y no se puede cubrir los sobrecostos típicos de estas obras, Brasil ofrece créditos blandos de gobierno a gobierno para saldar las cuentas pendientes con las empresas brasileras operando en el país. Por supuesto, a cambio de esos créditos, Brasil consigue ventajas y concesiones que favorezcan económicamente y estratégicamente a Brasil. 

Estas concesiones normalmente son en industrias y/o sectores con solido futuro económico como denuncios mineros y/o petroleros, como los que ha conseguido Brasil de Venezuela o en macro proyectos energéticos que alimenten de energía a Brasil como los propuestos al Perú. 

El caso es que con esta estrategia las empresas brasileras literalmente capturan el desarrollo de los países que Brasil busca incorporar a su área de influencia. En el camino, también absorben los recursos de inversión internos del país, obtienen grandes utilidades y favorecen los intereses estratégico de Brasil, que ha garantizado el beneficio económico a sus empresas a través del compromiso de conceder créditos favorables gobierno a gobierno para que los compromisos económicos de los países con las empresas brasileras estén garantizados. 

Esta estrategia no solo es muy efectiva geopolíticamente y rentable para las empresas brasileras sino que además genera una especie de cultura de la mediocridad técnica. Esto porque las empresas brasileras, al tener garantizado su rendimiento económico y sentirse protegidas por la gestión geopolítica de Brasil no se esfuerzan por realizar obras que cumplan con los estándares internacionales de calidad. Esto es aparente a la luz de los múltiples reclamos, algunos judiciales, que en este sentido se vienen ventilando en Venezuela, Ecuador, Bolivia e inclusive en el Perú.

Inicialmente Brasil es cuidadoso en adoptar una estrategia diplomática moderada. Suponemos que ello se debe a la necesidad de no ser geopolíticamente obvios así como de auscultar si su acercamiento hacia Venezuela podría generar como reacción un acercamiento de Colombia hacia Brasil. 

Estamos convencidos por lo demás, que lo mas probable es que “Itamaraty” también necesito tiempo para familiarizarse con el nada ortodoxo y tropical estilo diplomático y político del controversial presidente Venezolano de la época.

Sin embargo, cuando Brasil se da cuenta que Colombia no va a sucumbir servilmente a sus exigencias geopolíticas este adopta la estrategia de potenciar exponencialmente su participación en la economía venezolana y apoyar incondicionalmente las extravagancias políticas de Hugo Chávez para utilizar al mismo como instrumento de su estrategia geopolítica.

La presencia económica y política de Brasil en Venezuela le permite ejercer una poderosa influencia en las decisiones políticas Venezolanas y utilizar a ese país para conseguir sus propios objetivos geopolíticos.

La alternativa de desestabilizar a Colombia para forzarla a asimilarse al área de influencia Brasilera no era nueva. De hecho hacia tiempo que Brasil consentía que la FARC fuera miembro asociado del Foro de Sao Paulo no obstante que había sido catalogada como una organización terrorista por mas de 30 países en el mundo así como por la Comunidad Económica Europea. 

Es mas, el 27 de Mayo de 1996, el Jefe de las FARC, alias 'Raúl Reyes' participó en representación del Secretariado de las FARC en el sexto encuentro del Foro de Sao Paulo. En esa ocasión Reyes leyó un mensaje a los participantes del comandante de las FARC, alias 'Manuel Marulanda.

No es hasta el 2006 sin embargo que el Foro decide separar a la FARC de su organización y esto coincide con la reelección del Presidente Álvaro Uribe en Colombia. Esto marca un cambio operativo en la estrategia geopolítica de Brasil quien a partir de entonces se siente cómodo, aunque ello implique desnudar los aspectos mas sórdidos de su estrategia geopolítica, bendiciendo e inclusive fomentando una potencial agresión militar de Venezuela a Colombia. 

Ya entonces el Presidente Alan García, recientemente re-electo en el Perú,  declara que se esta tendiendo un cerco para acorralar a Colombia. El presidente García mas adelante habría de convertirse en uno de los protagonistas mas importantes e inclusive determinantes en la dinámica geopolítica de la región al haber tomado decisiones y auspiciado iniciativas que bien pueden determinar el bienestar y futuro geopolítico del Perú y Colombia amen de todos los demás países Sudamericanos de la Cuenca del Pacifico.  

Al Presidente Alan García se le puede acusar de muchas cosas e inclusive de tener claros defectos de personalidad. Lo que no se puede decir del Sr. García sin embargo es que sea un ignorante o siquiera un ingenuo en materia geopolítica. 

Independientemente de la opinión que se pueda tener del Sr. García como político y persona, lo cierto es que desde el punto de vista geopolítico es muy probable que este pase a la historia como el mas lucido geopolítico peruano y ciertamente como el gestor del Perú moderno al haber creado un camino viable para que el país pueda consolidar su vigencia y liderazgo futuro y mantenerse como una opción autónoma e independiente geopolíticamente sin pertenecer al área de influencia de ningún país.

En esa época sin embargo la opción de un conflicto armado entre Venezuela y Colombia era una opción particularmente favorable a los intereses Brasileros. 

En un conflicto armado entre Venezuela y Colombia, independientemente de quien saliera vencedor, ambos países habrían terminado con su infraestructura, economía y capacidad de producción destruidas y por tanto presa fácil de las ambiciones geopolíticas brasileras y victimas de los intereses fenicios de las transnacionales Brasileras. 

Adicionalmente, era muy probable que un enfrentamiento armado entre Venezuela y Colombia hubiera significado la destrucción, por lo menos temporal, de la infraestructura petrolera Venezolana con el consiguiente perjuicio a la economía en Estados Unidos que es el principal importador del crudo Venezolano.

La amenaza de esta confrontación militar y el silencio cómplice de Brasil fue cada vez mayor y llego a su punto de máxima expresión en el 2009 cuando el Presidente Alvaro Uribe de Colombia decide que un ataque de Venezuela a Colombia era inminente o en su defecto que la injerencia de Venezuela, con la venia de Brasil, en el conflicto armado interno de Colombia amenazaba existencialmente a la democracia e integridad de Colombia.

El caso es que en un acto de absoluto desprendimiento político y consciente de las implicancias que ello planteaba a su prestigio personal, el 02 de Noviembre del 2009 el Presidente Alvaro Uribe decide firmar el denominado “Acuerdo complementario para la Cooperación y Asistencia Técnica en Defensa y Seguridad entre los Gobiernos de la República de Colombia y de los Estados Unidos de América”. 

Con ello el Presidente Uribe desmantelo el prepotente andamiaje geopolítico y militar construido por Venezuela bajo los auspicios brasileros con el objetivo de desestabilizar a Colombia. 

En realidad la decisión fue bastante simple y las opciones solamente dos:

1) No hacer nada y prepararse para ser atacado por Venezuela con la destrucción que ello implicaba para el país y la población de Colombia y terminar sometido al área de influencia de Brasil.

2) Aceptar voluntariamente incorporarse al área de influencia de los Estados Unidos por 10 anos (plazo del convenio) e introducir una variable que destruyera la estrategia geopolítica de Brasil y lo que era mas importante, librara a Colombia y a su pueblo de un sangriento e inútil conflicto militar.

La decisión del Presidente Uribe fue acertada porque al final y al cabo los presidentes son elegidos para trabajar por el bienestar de sus pueblos. Poco o  nada interesa lo que piensan y/o la ideología que profesan. Al final del día solo interesa que sus decisiones contribuyan a generar un bienestar real en la población y en este caso, la paz significaba bienestar y la guerra un gigantesco perjuicio.

Por supuesto que la decisión tomada por el Presidente Uribe origino todo tipo de criticas, censuras e inclusive insultos por todos aquellos movimientos políticos y gobiernos afines al Foro de Sao Paulo. Resulta paradójico y penoso sin embargo que precisamente aquellos que cumplen el papel de “Felipillos” jadeantes en la traidora misión de someter a sus países y pueblos a la hegemonía Brasilera se rasguen las vestiduras cuando un presidente no esta dispuesto a que su pueblo sufra por la desmedida ambición imperialista de otro.

 La decisión del Presidente Uribe también modifico sustantivamente la dinámica geopolítica de la región ya que con ello Estados Unidos despertó del letargo en el que se estaba sumida su política exterior en Latinoamericana.

Estados Unidos era consciente que su presencia en Colombia neutralizaba toda pretensión Brasilera de asimilar a Colombia a su área de influencia. El claro segundo objetivo de Brasil sin embargo era el Perú y por tanto era necesario implementar inmediatamente una estrategia que neutralizara los esfuerzos de Brasil por igualmente asimilar este país a su área de influencia. La estrategia debía ser sin embargo muy solida tomando en cuenta la extensa frontera que comparte el Perú con Brasil. 

Por su parte, Brasil, que tiene ambiciones geopolíticas grandes e insaciables pero no esta dispuesto a pelear por ellas, trato por todos los medios diplomáticos  de anular el acuerdo firmado por Colombia con Estados Unidos, o por lo menos, de neutralizar los efectos del mismo y, con la incondicional colaboración de sus aliados Venezolanos y Argentinos, fomento la creación de UNASUR para neutralizar el ámbito de acción político de Estados Unidos en la región y limitarlo a la desprestigiada OEA.

Es así como la UNASUR se crea el 11 de Marzo del 20011 y a la fecha tiene por pergamino el haberse convertido en una organización inútil, ineficaz, sin principios y servil a los intereses ideológicos del Foro de Sao Paulo y las ambiciones geopolíticas de Brasil.

La eficacia de UNASUR en la consecución del objetivo que la inspirara ha sido totalmente nula y por el contrario ha invitado a que Estados Unidos reaccione e implemente una doble estrategia para neutralizar los intentos de Brasil para capturar al Perú y proteger sus intereses en la región.

La decisión del Presidente Uribe también determino una menor importancia de Venezuela en el esquema de la estrategia geopolítica brasilera y por tanto la intima colaboración que existía entre ambos países se ha transformado en el franco saqueo de dicho país por parte de las empresas transnacionales brasileras.

No se vaya a pensar que esta es una actitud novedosa en el marco de la política exterior brasilera. Brasil actuó con el mismo instinto depredador en Libia cuando ese país estaba a punto de ser intervenido por fuerzas aliadas. 

Insistimos, Brasil no sabe pelear por principios y/o intereses estratégicos; nunca lo ha hecho en su historia. La única guerra que ha debido enfrentar es contra Paraguay y lo mas increíble es que podría haber perdido esa guerra de no ser porque ese minúsculo país combatió simultáneamente con Brasil, Argentina y Uruguay. 

Basado en los antecedentes de su política exterior no podemos menos que concluir que Brasil solo sabe explotar a sus aliados, recuperar lo que se pueda cuando las cosas se presentan adversas y fugar cuando las condiciones no le convienen.

EL ROL GEOPOLITICO DEL PERU

La diplomacia de Estados Unidos siempre ha adolecido de la fineza flemática de los Ingleses. Los Ingleses son maestros en la administración de los tiempos cuando de geopolítica se trata. Los Americanos por el contrario son mas emocionales y tienen la tendencia a reaccionar apresuradamente. Algo así como un estilo “Cowboy” en asuntos geopolíticos. 

Sin embargo, seria ingenuo subestimar la efectividad diplomática y geopolítica de los Estados Unidos ya que este país compensa su estilo diplomático impetuoso con la inmensa habilidad de movilizar y destinar recursos económicos, políticos y militares masivos en forma muy rápida a la implementación de sus decisiones estratégicas.

En el caso de la alarma que causo en la Secretaria de Estado americana el burdo manejo de la estrategia geopolítica brasilera y la manipulación de Venezuela para someter a Colombia, Estados Unidos reacciono rápidamente implementando una estrategia de corto plazo que neutralizara la política de expansión de Brasil.

Como quiera que en el Perú las elecciones estaban próximas y existía incertidumbre sobre quien asumiría la Presidencia, sobretodo tomando en cuenta que uno de los candidatos representaba a un partido que estaba afiliado con el Foro de Sao Paulo, Estados Unidos desarrolla y rápidamente implementa una estrategia denominada de “Attrition” (agotamiento) en la región. 

Esto es, una estrategia que tiene por objetivo generar condiciones de permanente inestabilidad política, económica y particularmente militar para impedir que se pueda implementar y ciertamente para que no se pueda consolidar ninguna política de asimilación geopolítica. 

Para ello Estados Unidos rápidamente negocia con un país que es el tradicional rival del Perú y que tiene un marcado deseo de estrechar lazos estratégicos con los Estados Unidos.

Rápidamente Estados Unidos otorga la condición de cuasi-aliado a Chile y como tal favorece el potenciamiento de su capacidad militar brindándole acceso a su tecnología. Acceso a su tecnología militar que solo disfrutan sus mas cercanos aliados en el mundo como son Israel, Arabia Saudita, Japón, Corea del Sur e Inglaterra.

Chile adquiere así aviones F-16 americanos y suponemos todo tipo de armamento complementario así como la actualización del tipo y potencia del armamento en algunas de sus unidades navales y muy probablemente tanques.

Por supuesto, con ello Chile también logra acceso a la información estratégica que genera un sistema de comunicaciones y de inteligencia satelital que no tiene igual en el mundo.

Chile se constituye así en una fuerza militar, con apoyo tecnológico, logístico y estratégico de la mayor potencia militar del mundo, capaz de generar una permanente y constante inestabilidad política, económica y militar en el Perú que para todo efecto practico hace de este un candidato no solo imposible de asimilar sino indeseable geopolíticamente.

Una estrategia en la que Estados Unidos tiene gran experiencia adquirida a través del manejo geopolítico que realiza en el Medio Oriente conjuntamente con su aliado estratégico Israel. 

Ya el presidente Alan García había intuido la posibilidad de una situación geopolítica tremendamente adversa para el Perú como la antes descrita y las consecuencias que ello podría traer para el país en el mediano y largo plazo.

El Presidente García también desde muy temprano en su gobierno llega a la conclusión de que la única forma de sacar al Perú de la disyuntiva geopolítica en la que se encuentra es atraer a Chile para que se convierta en socio del Perú en lugar de su rival. 

Para intentar una estrategia de este tipo sin embargo era indispensable poner fin a los reclamos pendientes que por mas de 100 anos mantienen ambos países y como quiera que en ese momento la Presidenta de Chile militaba en un partido político afiliado al Foro de Sao Paulo, la mejor forma de hacer esto era someter el diferendo a la Corte Internacional de la Haya y eso es precisamente lo que hace.

En el ínterin, se produce un cambio de gobierno en Chile y es un candidato conservador y empresario quien asume la Presidencia de Chile. Esto facilita la gestión del Presidente García que rápidamente convence al Presidente de Chile para construir juntos la sociedad entre el Perú y Chile.

Siendo empresario, el Presidente de Chile internaliza rápidamente el potencial económico de una alianza estratégica de este tipo con el Perú y las posibilidades reales que esto representaría para que ambos países puedan mantener una autonomía e independencia geopolítica.   

El Presidente García entiende que si bien el potencial económico de una sociedad con Chile era tentador no era suficiente para asegurar la autonomía e independencia geopolítica de ambos países y ciertamente no era suficiente para disuadir a Brasil en sus ambiciones geopolíticas y/o disuadir a Estados Unidos de implementar estrategias para neutralizar los esfuerzos geopolíticos brasileros con las consecuencias que ello podía traer a los países atrapados en esa pugna. 

En esas condiciones el Presidente García plantea una propuesta que parecía a todas luces descabellada pero que ciertamente tenia un potencial económico extraordinario y lo que era mas importante, la posibilidad de crear las condiciones para asegurar la autonomía e independencia geopolítica de los países participantes; esta visionaria propuesta se denomino la “Alianza del Pacifico”.

La propuesta de la alianza del Pacifico se dio a conocer en Lima, Perú el 28 de abril del 2011 a través de la Declaración de Lima. El proyecto fue una iniciativa del entonces presidente del Perú, Alan García Pérez, quien extendió invitación a sus homólogos de Chile, Colombia, México y Panamá, con el propósito de “profundizar la integración entre estas economías y definir acciones conjuntas para la vinculación comercial con Asia Pacífico, sobre la base de los acuerdos comerciales bilaterales existentes entre los Estados parte”. Panamá ha ingresado a esta Alianza en calidad de observador.

Según la Declaración de Lima, la intención de esta alianza es “alentar la integración regional, así como un mayor crecimiento, desarrollo y competitividad” de las economías de sus países, a la vez que se comprometieron a “avanzar progresivamente hacia el objetivo de alcanzar la libre circulación de bienes, servicios, capitales y personas”.

La Alianza del Pacífico actualmente es la sexta economía en el mundo por PIB PPA. Durante el encuentro presidencial en que se suscribió la Declaración de Lima, el entonces presidente de Perú sostuvo que “nuestros cuatro países, y en el futuro próximo Panamá, representamos 200 millones de habitantes […] Nuestros países representan el 55 % de las exportaciones latinoamericanas […] Esta no es una integración romántica, una integración poética, es una integración realista ante el mundo y hacia el mundo”.

Entre los acuerdos para integrar la Alianza del Pacífico, se establece como requisito esencial la vigencia del Estado de Derecho, de la democracia y del orden constitucional, requisito que fue aprobado.

Las cuatro naciones de la Alianza del Pacífico reúnen el 40 % del PIB de Latinoamérica y si se sumara toda su producción y se les contara como un solo país, serían la sexta economía del planeta. 

Los dos únicos países latinoamericanos miembros de la OCDE, Chile y México, forman parte de la Alianza del Pacífico; y un tercer miembro, Colombia, ha solicitado formalmente su ingreso a dicha organización.

Según información de la Organización Mundial del Comercio (OMC), los países que conforman la Alianza del Pacífico exportaron en conjunto cerca de USD 445 mil millones en 2010, esto es casi 60 % más que las exportaciones del Mercosur en el mismo año.

La Alianza del Pacifico es ciertamente una extraordinaria oportunidad para que los países miembros se constituyan en un acuerdo de integración eficiente basado en principios económicos, comerciales y técnicos en lugar de políticos que puede adicionalmente brindar a los países participantes una masa critica suficiente para constituirse en la tercera potencia Latinoamericana.

Por supuesto esto implicaría igualmente que la estrategia geopolítica de Brasil tendría que ser revisada ya que La Alianza del Pacifico también va a tener vocación de crecimiento y es probable que lo haga mediante una estrategia para asimilar a algunos de los países incorporados al área de influencia de Brasil.

Como era de esperarse la reacción de los afiliados al Foro de Sao Paulo y los políticos serviles a las ambiciones expansionistas de Brasil no se hizo esperar.

El presidente de Bolivia Evo Morales dijo en el Foro de São Paulo en 2013, que la Alianza del Pacífico era un esquema geopolítico de los Estados Unidos para oponerse a los gobiernos progresistas e izquierdistas de Brasil, Argentina, Uruguay, Bolivia, Venezuela y Ecuador, y que estos gobiernos veían la Alianza como un organismo creado como contrapeso del Mercosur. Morales alegó también que uno de los principales objetivos de la Alianza es la privatización de los recursos naturales como el agua y la energía.

Marco Aurelio García, asesor para asuntos internacionales del gobierno de Brasil, declaró a la Alianza como "irrelevante" y el ex presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, declaró que la Alianza estaba tratando de traer de vuelta el Consenso de Washington en América del Sur.

En la última reunión del Foro de São Paulo, la Alianza fue definida como "un enfoque intervencionista, oportunista y anti-izquierdista para atacar la soberanía de las naciones de América del Sur".

La desfachatez de estas declaraciones solo es comparable con la extraordinaria promesa futura que ofrece la “Alianza del Pacifico” a sus participantes.

Simultáneamente a estos acontecimientos, Estados Unidos implementa un plan “B” que consistió en acercarse al candidato presidencial peruano afiliado al Foro de Sao Paulo para brindarle colaboración y asistencia.

Como parte de esa estrategia se aprueba en el congreso americano el tratado de libre comercio entre el Perú y Estados Unidos. Un tratado similar es suscrito eventualmente por Estados Unidos con Colombia.

Esta estrategia de acercamiento ha dado unos resultados inesperados y no obstante que el candidato afiliado al Foro de Sao Paulo resulto el presidente electo del Perú en el ano 2011, los lazos de colaboración entre el Perú y los Estados Unidos nunca antes han sido mas estrechos y han adquirido una dimensión excepcional alejando la necesidad de que Estados Unidos insista en su estrategia de agotamiento (“Attrition”) para combatir las ambiciones geopolíticas de Brasil. 

Por lo demás, el presidente del Perú ha mantenido el compromiso de este país para con los demás miembros de la Alianza del Pacifico e inclusive enriquecido y estrechado los lazos con estos.

Es claro que en el futuro cercano, la prioridad geopolítica de Brasil va a ser sabotear y de ser posible destruir la “Alianza del Pacifico”. Va a ser difícil sin embargo que esta estrategia geopolítica tenga éxito pero no podemos subestimar este peligro toda vez que en el 2014 la candidata de un partido afiliado con el Foro de Sao Paulo va  asumir la Presidencia de Chile.

Chile es uno de los países fundadores de la Alianza del Pacifico pero su futura presidenta ya ha insinuado su inclinación a priorizar las relaciones con el Mercosur en lugar de la Alianza del Pacifico. Si así fuera, Chile básicamente estaría adoptando la política de sabotear la Alianza del Pacifico, manifestando su consecuencia con el Foro de Sao Paulo y lo que es mas grave, cometiendo un error estratégico al no darse cuenta que a los Estados Unidos le conviene que la “Alianza del Pacifico” sea exitosa porque crea un interlocutor regional solvente y fiable en lugar de múltiples y volubles interlocutores individuales. 

Conviene mencionar que la amistad personal de la nueva presidente chilena con la candidata favorita a ocupar la presidencia de los Estados Unidos en el 2016 puede hacerla pensar equivocadamente que Chile estaría mejor manteniendo sus lazos con el Foro de Sao Paulo y cumpliendo el papel de fuerza desestabilizadora en el Perú en lugar de participando activamente en la “Alianza del Pacifico”. 

Después de todo, es probable que dada su dimensión territorial y económica la participación de ese país en la Alianza del Pacifico sea muy beneficiosa económicamente para los empresarios y la economía Chilenos pero su influencia política sea menor que aquella a la que aspiran los políticos y autoridades de dicho país.

A esto hay que sumar lo que es una realidad; “armonía” y “optimismo” no son precisamente las palabras con las que se puede definir la relación de Chile con el Perú y “solidaridad” no es tampoco una palabra que describa a cabalidad la política exterior chilena.

En el caso del Perú igualmente, “confianza” y “simpatía” no son palabras adecuadas para definir nuestra relación con Chile y “solvencia” tampoco es una palabra apropiada para describir nuestra política exterior hacia dicho país.

La relación futura entre ambos países será pues “un gusto adquirido” tanto para políticos, militares y empresarios como para los pueblos de ambos países. Un gusto adquirido sin embargo, que puede terminar sustentando el bienestar y la independencia futura de ambos países. 

En este entorno, solo queda por averiguar cual será la posición del movimiento Nacionalista en el Perú; defenderá el abrumador legado ancestral de liderazgo y orgulloso protagonismo cultural, económico y político de nuestros antepasados o, sucumbirá servilmente al canto ideológico, la influencia y la voracidad geopolítica de un nuevo Conquistador.  



Los siguientes países están siendo 
gobernados por líderes/partidos afiliados al  Foro de São Paulo


En el Gobierno

- Bolivia:  Evo Morales (Movimiento al Socialismo)
- Brasil:  Dilma Rousseff (Partido de los Trabajadores)
- Chile:  Michelle Bachelet (Partido Socialista de Chile
- Cuba:  Raúl Castro (Partido Comunista de Cuba)
- Dominica:  Roosevelt Skerrit (Partido Laborista de Dominica)
- Ecuador:  Rafael Correa (Alianza PAIS)
- El Salvador:  Mauricio Funes (Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional)
- Nicaragua:  Daniel Ortega (Frente Sandinista de Liberación Nacional)
- Perú:  Ollanta Humala (Partido Nacionalista Peruano)
- República Dominicana:   Danilo Medina (Partido de la Liberación Dominicana)
- Uruguay:   José Mujica (Frente Amplio)
- Venezuela:   Nicolás Maduro (Partido Socialista Unido de Venezuela)



Los siguientes países tienen partidos opositores en el 
parlamento que estan afiliados al Foro de São Paulo


Como principal oposición

- Argentina: Frente Amplio Progresista tiene representación en el Foro a través del Movimiento Libres del Sur y el Partido Socialista.
- Colombia:  Polo Democrático Alternativo
- Costa Rica:  Partido Acción Ciudadana
- México:  Partido de la Revolución Democrática



Los siguientes partidos de centro izquierda, no estan afiliados 
pero mantienen buenas relacionaes con el Foro de Sao Paulo

Gobiernos aliados a políticas del Foro

- Argentina:  El Frente para la Victoria bajo la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner tiene dentro de su estructura y como aliados políticos a partidos que participan del Foro, como el Frente Grande, Frente Transversal Nacional y Popular, Partido Comunista – Congreso Extraordinario, Partido Humanista y el Partido Intransigente.

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